En Argentina, entre los años 20 y 30, unas 4000 mujeres que participaban en el Partido Comunista (PC) constituyeron una célula femenina en el marco del Partido, el cual fue modelo organizacional para quienes luego fundaron la OFI. De aquéllas, cerca de mil militaban también en el Socorro Rojo Internacional (SRI, 1922-1947).

Una mayoría entre esas mujeres participaba también en la Sección Idishista (Idseksie) del PC y, además de militar allí, era activista en entidades de la colectividad judía, especialmente las que solo hablaban ídish, y no aún castellano.

En 1935, la Internacional Comunista hizo su llamado a crear frentes populares, y las mujeres mencionadas se inscribieron en movimientos más amplios.

En 1937 se fundó YKUF internacional, y 1941 se ICUF Argentina.

El modelo de la sección femenina dentro del PC fue el que luego replicó la Organización Femenina del ICUF, la que se fundó en 1947, un año cumbre para el feminismo en Argentina. La particularidad de la OFI residió en que fusionaba en sus máximas constitutivas el impulso antifascista del Partido Comunista con los objetivos icufistas — que adoptaba como propios—: se presentó como la continuidad de la movilización femenina antifascista iniciada con la Guerra Civil Española, y bregó en defensa de la paz mundial, la protección de la madre y el niño, la educación, y el arte en general. También priorizó la condición de “mujer argentina” como baluarte político, y no comulgaba con el sionismo ni pretendía migrar a Israel tras su fundación en 1948.

La OFI emergió de un sincretismo de discursos que oscilaban entre la defensa de un judaísmo laico, la causa antifascista, la admiración por la mujer soviética y un gran compromiso con la nacionalidad argentina y los derechos de la mujer y del niño. Se identificaban profundamente con su rol de madres y la crianza de sus hijos, con el legado europeo idishista y defendían la educación pública estatal que les garantizaba la plena integración a la Argentina.

A finales de la década del 40, las mujeres del movimiento judeo-progresista laico se organizaron activamente en las comisiones escolares de los shules, los kinder clubs y Zumerland (en ese orden, escuelas idiomáticas complementarias a la educación pública, actividades educativo-recreativas los sábados y colonia de verano de tiempo completo, todas pertenecientes a la red icufista y destinadas a las infancias).

Otra de las formas que las mujeres tenían para reunirse era mediante los leien craizn (círculos de lectura autogestionados, por y para mujeres judías). Las militantes encontraron en el icufismo un ambiente judío de izquierda que no era ‘guético’, pero tampoco desconocía la impronta cultural judía. Los leien craizn constituían verdaderas ‘universidades populares’ y forjaban ‘cuadros de activistas institucionales’. Hacia 1956, las mujeres afirmaban contar con 40 círculos de lectura con más de mil mujeres en Capital Federal, el conurbano bonaerense, Rosario, Córdoba, Mendoza y Santa Fe.

La OFI afirmaba que la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) y el Congreso Mundial por la Paz eran “los faros que señalaban la ruta a seguir y habían iluminado a la mujer judía, quien ganaba un lugar destacado en la vida societaria y cultural del país”. También, asumían posiciones paralelas a las de la Unión de Mujeres Argentinas (UMA), y se sentían herederas de la Junta de la Victoria.

La mujer judía progresista se constituyó así en un campo de tensiones signado por su condición étnica y su ideología comunista. Su idishismo la diferenció de la UMA, sus ideas políticas la diferenciaron de la OSFA y, finalmente, su condición de género la diferenció de los hombres. La OFI se presentó como una organización “necesaria” para liberar a otras mujeres argentinas, elevarlas culturalmente y orientarlas en la educación “progresista” de sus hijos. Ese grupo se manifestó invariablemente hostil al peronismo y consideró inválidas casi todas sus acciones sociales.

Entre el 11 y el 13 octubre de 1957, en el salón “Rosini” de Buenos Aires, las mujeres de la OFI realizaron su primer y único Congreso, en Buenos Aires, con la presencia de más de 500 mujeres, entre ellas, las delegadas de Uruguay y Brasil, y el apoyo de la UMA, el Movimiento por la Paz y la Liga por los Derechos del Hombre. Existe un extenso folleto bilingüe en el que se da cuenta de todos los discursos allí pronunciados.

En los años sesenta, con la llegada de nuevas generaciones que ya no hablaban el ídish, los círculos y la OFI fueron desapareciendo.

En 1950 la OFI comenzó a editar la revista Di idishe froi (La mujer judía), para reforzar y asentar aquello que ya sucedía en los leien-craizn. Durante los dos primeros años de la revista (1950-1952), esta se publicó íntegramente en ídish, pero ya desde el ejemplar de abril-mayo de 1953 fue bilingüe. La revista se editó hasta 1969 con periodicidad y, durante los setenta, de forma discontinua.

En las páginas de Di idishe Froi puede verse que las lererkes (maestras) escribían sobre los derechos de las mujeres en los países socialistas y en Argentina; la difusión del arte y la cultura (crítica de libros, obras teatrales y obras plásticas); educación y psicología infantil (vinculado a escuelas y actividades ICUF); la lucha por la Paz en Medio Oriente y el Mundo.

La constante actividad y el gran nivel que adquirió el trabajo político y cultural de las mujeres de la OFI quedó plasmado también en las columnas femeninas de los periódicos Di Voj (La Semana), Der Veg (La Senda) y Tribuna. Asimismo, aparecen sus voces en Nai Teater (Nuevo Teatro IFT) y Kindervelt (mundo infantil).

Inventario: feminismo icufista